sábado, 2 de febrero de 2008

Alegrías del 2 de Febrero.

Qué pena: creo que nunca volvieron a hacer nada tan bueno...

Danza Invisible
"Al amanecer"

Si hay razón en tu tristeza,
no desesperes más,
la verdadera luz existe,
existe, síguela.
En tu poder está la solución.

Si tú amaras al amanecer.
Despierta tu imaginación y siente.

Confía en ti y en tu razón,
no desesperes más,
demuestra si tienes que hacerlo
tu lucha sin cuartel.
En tu poder está, si quieres amar.

Si tú amaras como yo, al amanecer,
despierta tu imaginación y vive, ¡vive!

La emoción te llena al fin
y sientes su poder.
La verdadera luz existe,
existe, síguela.
Ahora tú amas como yo, al amanecer.

Ahora amas al amanecer,
ahora amas, amas...
Ahora tú amas como yo, al amanecer.
La emoción te llena al fin
ahora amas, amas, ¡amas!

viernes, 1 de febrero de 2008

MadRod oculto, 8

Hay mucha gente que cuando está conmigo se relaja.
Unos dicen que porque sé escuchar, otros que soy un remanso de paz, que transmito tranquilidad y relax personal, que se me ve una persona asentada y madura que sabe lo que quiere y por ese motivo está completamente reposada, sosegada, en calma. En fin, me han dicho de todo.
Tuve un amigo en el instituto que cada dos por tres estaba metido en mi casa. No era necesario que tuviéramos nada que estudiar, ni que tuviera alguna peli nueva para ver (por aquel entonces mi padre trabajaba en un video club), ni que hubiera ningún plan que nos fuera a salvar la tarde; simplemente, como me dijo un día, le gustaba venir a casa a aburrirse conmigo.
Otros me llaman de vez en cuando para hablar. Sólo para hablar. También hace muchos años tuve una amiga que me dijo que era una oreja de un metro setenta. Sé escuchar, sé mirar a los ojos y dejar que la gente se explaye como necesite. Sé (no sé cómo, pero parece ser que ) transmitir esa sensación de relajación de la que hablaba al principio.
Pocos se dan cuenta, o en todo caso, pocos dan importancia, al movimiento contínuo de mis piernas, a los tics en la cara que muchas veces no puedo evitar, a la sangrante manera en que me arranco los padrastros con las uñas y los dientes. Y es que...
Soy un puto manojo de nervios.
Y sin saber por qué, aparento ser todo lo contrario. Quizá porque estoy gordito, y normalmente los gorditos son personas poco nerviosas, o esa es la idea que tiene la gente. Quizá porque disimulo bien todos esos tics corporales, porque no sudo ante cualquier desafío, porque nunca (y he dicho bien, nunca) me pongo -como dirían las Papá Levante- colorao cuando me miran. No sé por qué, el caso es que mientras transmito esas maravillosas sensaciones y la gente se siente como flotando en mi compañía yo, en muchas ocasiones, tengo un boquete en la garganta por el que baja un río de ácido, o un nudo en el estómago que me hace ir encogiéndolo, encogiéndolo, hasta que casi me duele.
Y no lo digo porque sí. Desde pequeño he tenido dos complejos que me han impedido en muchas ocasiones incluso abrir la boca: estaba gordo y era marica.
Afortunadamente lo de ser marica ya está más que asumido. Incluso a veces lo llevo por bandera, cuando merece la pena hacerlo, pero durante años y años tuve tanto miedo de que alguien se enterase, que tuve una relación de 4 años sin que lo supiera nadie. ¡Nadie!. Ni mi familia, por supuesto, ni mis amigos, ni siquiera los más cercanos. Ni tan siquiera el que era por aquel entonces mi mejor y más íntimo amigo, que también resultó ser gay. Viví sin vivir en mí durante casi 10 años.
Lo de estar gordo me costó un mundo de sudores y convertirme en un acordeón lleno de estrías a base de gimnasio. Lo conseguí en un par de ocasiones: la primera me convertí en una especie de camioneta de músculos que, por supuesto, se desinflaron y me llenaron de estrías los brazos y los muslos. La segunda llegué a mantenerme por debajo de 70 kilos durante 3 años, pero aquello me llenó de estrías el vientre. Así que llegó un momento en que me harté. Ahora la gordura es algo contra lo que lucho, pero no con muchas ganas, porque me quiero un huevo. Pero durante mucho tiempo el mero hecho de desnudarme delante de alguien me atenazaba. Un mar de nervios incluso en el gimnasio.
Lo he comprobado en infinidad de ocasiones. Sin ir más lejos, en el fallido casting de Factor-X, que no pasé porque estaba tan nervioso que me temblaba la voz. En la Escuela Oficial de Idiomas, en la que pasé 6 años, me transformaba en una manta blanca cada vez que tenía un examen oral; por muy seguro que estuviera, por muy bien que lo hubiera preparado, me aterrorizaba tener que hablar en alto y en público. Hubo una vez que hasta la profesora paró el examen cuando vió lo pálido que me estaba poniendo y que hablaba con los ojos cerrados.
A veces, el simple hecho de tener que enfrentarme con alguien por un hecho insignificantemente violento, como puede ser el cambiar un artículo en una tienda, discutir con quien se me ha colado en la cola del súper, pedirle un favor a un desconocido, me hace encogerme por dentro hasta que todas mis vísceras se convierten en piedras. Una mera discusión puede dejarme exhausto y temblando como un animalito muerto de frío, aunque haya ganado en la discusión.
Poco a poco lo voy controlando. La edad, el haberme olvidado de mis complejos, y el haber perdido el miedo a ciertas acciones (desde que dejé el trabajo de la forma en que lo dejé) me hacen ser un poco menos comedido, un poco más valiente y lanzado. Últimamente he visto que valgo tanto como el que más, y éso me hace defender mis posiciones con más confianza y menos angustia.
Quizá en la próxima conversación que tengamos te relaje tanto que te duermas.
;)

Uno de esos días.

Hoy es uno de esos días nefastos en que terminas con dolor de cabeza por la tontería más grande que ha parido madre: hoy es uno de esos días en que me he levantado pensando que tenía que hacer algo, uno de esos días en que llevo 10 horas pensando que debería estar haciendo algo, uno de esos días en que cada 20 minutos me asalta la idea de que debería haber hecho algo... que no he hecho.
Lo peor de estos días: que no recuerdas de qué demonios se trata. Que ni siquiera sabes si tienes que hacer ese algo realmente y tienes una enorme laguna mental, o si tu cerebro se ha convertido en una laguna directamente en la que se te mezclan cosas que hacer con fechas a boleo.
Gracias a estos días me he convertido en un usuario -adicto- de las agendas. Pero aaah-migo, resulta que muchas veces se me olvida apuntar lo que tengo que hacer más adelante. Qué borrego.
Odio estos días.

Más televisión.

¿De dónde viene todo en este mundo?
Pues de Estados Unidos, de dónde va a ser...
Os presento a Tila Tequila. Es más que probable que muchos de vosotros ya la conozcais gracias a vuestros canales de pago, pero yo la he conocido hoy a través de una revista y he flipado.
Gran Hermano ya no es suficiente. Ni La Casa De Tu Vida, ni ninguno de los programas de elección de ligues que se han emitido hasta ahora a lo largo y ancho de este nuestro pequeño planeta en que todo nos aburre a las primeras de cambio.
Tila Tequila es una playmate con más de 2.000.000 de amigos en su MySpace, protagonista del reality "A shot at love with Tila Tequila", de la MTV, en el que 16 hombres (heterosexuales, claro está) y 16 mujeres (lesbianas, por supuesto), han luchado durante semanas por el amor de esta muchachita. Ella les ponía pruebas que les iban descalificando uno a uno, independientemente de su sexo, ya que la chica decía ser bisexual...
Confieso que no he buscado nada más a propósito del tema. Supongo que me habría vuelto loco buscando si en vez de una chava hubiera sido un chavo, pero bueno, la cuestión es que aquí está, para que os entereis de lo que se anda haciendo por el mundo.

Alegrías del 1 de Febrero.

Y bueno, pues ya estamos en otro mes. Otro puto mes con cuesta, joder. Que cuando yo era jovencito el único mes con cuesta era enero. Ahora diciembre ya empieza la cuesta, enero tiene una pendiente de 45% y febrero está allá arribota, en una meseta de falta de dinero de la que es imposible bajar hasta que llega marzo. Menos mal que soy el pequeñín y siempre puedo recurrir a mamá... Aggg.
Pero bueno, yo, a lo mío.
Este mes me va a dar por la música española de ayer, hoy y siempre. Y para empezar, qué mejor que un superclasicazo...

Radio Futura
"La estatua del Jardín Botánico"

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse me quedaré
persiguiendo un enigma al compás de las horas.
Dibujando una elipse me quedaré
entre el sol y mi corazón.
Junto al estanque me atrapó la ilusión
escuchando el lenguaje de las plantas
y he aprendido a esperar sin razón.
Soy metálico en el Jardín Botánico,
con mi pensamiento sigo el movimiento de los peces en el agua.

Un día más me quedaré sentado aquí
en la penumbra de un jardín tan extraño.
Cae la tarde y me olvidé otra vez
de tomar una determinación.
Esperando un eclipse me quedaré
persiguiendo un enigma al compás de las horas.
Dibujando una elipse me quedaré
entre el sol y mi corazón.

Soy metálico en el Jardín Botánico,
con mi pensamiento sigo el movimiento de los peces en el agua.
Soy metálico en el Jardín Botánico,
con mi pensamiento sigo el movimiento de los peces en el agua.

Soy metálico en el Jardín Botánico,
con mi pensamiento sigo el movimiento de los peces en el agua.




Y para acompañar a la música española, nada mejor que un montón de tíos... que no parecen españoles. Siempre me han puesto los rubios y los pelirrojos, sobre todo si son velludos. No sé, un morbo que tiene uno, mira tú. Así que este mes, en cuestión hombres, vamos a ver rubios y pelirrojos: guapos y feos, gordos y flacos, velludos y lampiños, musculosos y tirillas... de todo tipo, pero capilarmente muy poco hispanos.

Hala, a disfrutar.