martes, 3 de junio de 2014

Sobre la Figuración.

Hace algo más de dos meses escribí esta carta y se la envié a la revista Fotogramas. Evidentemente, sin ninguna esperanza de que se comentara. Bueno, espero que aquí se comente.

Sé que esta carta será demasiado larga, pero también creo que es necesaria. La Figuración de Madrid se ha manifestado dos años seguidos frente a la puerta de los Goyas. El año anterior pasó desapercibida, este año la manifestación fue engullida por otras que no tenían nada que ver con el Audiovisual. El público en general no sabe en qué situación nos encontramos. Ni siquiera sabe que hay "una situación".
Les agradezco su atención. Espero que algún día tengan la deferencia hacia este gremio de -ya que nadie en la industria lo hace- hablar un poco sobre nosotros y nuestro día a día que, sin duda alguna, se encuentra en su peor momento y no tiene visos de mejorar.
Un cordial saludo.
Rodrigo, un figurante más.

Buenos días.
Supongo que esta carta será demasiado larga para ser publicada en su revista, pero no estaría mal una simple reseña, un comentario, algo.
Mi nombre no importa, pero mi profesión, si.
Como muchos de mis compañeros FIGURANTES (los últimos monos en una producción audiovisual), me asaltan las dudas sobre si las agencias que me contratan dejarían de hacerlo si hablo de lo que pasa abiertamente. De hecho, ya estoy vetado por dos agencias muy importantes por haber denunciado la situación en foros públicos. Pero casi no tenemos a quién acudir, y me gustaría que el público en general conociera cómo funcionan algunas cosas.
El cine, las series y la publicidad son productos caros y complicados que no siempre obtienen buenos resultados. Entiendo que, como en todos los gremios, intenten limar gastos, pero no es sólo éso lo que me preocupa: al fin y al cabo, si trabajáramos todos los días, llegaríamos al sueldo mínimo. Aunque conviene puntualizar que NINGÚN figurante que yo conozca ha trabajado nunca, salvo en honrosas excepciones (un mes, dos...) todos los días de un mes. Trabajar 12 ó 14 días ya es todo un record y trabajar 20 ó 22 acabaría con nuestra salud y nuestras fuerzas en unos pocos meses.
Me empuja a escribir ésto un comentario de un lector cualquiera en una red social cualquiera que responde a nuestras quejas con un: “A ver si por ser figurante se va a querer tener un sueldazo ahora. ¿Pero que producis? ¿Le pagan a una farola, a un banco, a un coche aparcado en una pelicula? Los sueldos buenos deberían ser para quien produce, para quien saca adelante un país, y con todo mi respeto para los figurantes, ese no es precisamente vuestro fuerte”.
Esta falta de respeto y de conocimiento frente a un colectivo que existe desde que el cine es Cine ha hecho que medio gremio se vuelque en respuestas, tanto explicativas como simplemente insultantes, que es lo que hacemos los españoles de a pie cuando nos calientan los cascos. No queremos un sueldazo, sólo un sueldo digno. Cobrar entre 25 y 30€ por jornadas de 11 horas que no incluyen el transporte (casi siempre fuera de la ciudad) no es de recibo. Que una hora extra sea el 10% de ese sueldo, tampoco lo es. Que las productoras paguen por nosotros 10 veces más que esta cantidad, 20 veces más, y a nosotros nos llegue ésto, es una vergüenza. Y oh, si, la farola, el banco, el coche aparcado, se pagan. En ocasiones, más que por nosotros.
Pero no sólo de sueldo vive el trabajador. También del trato, el compañerismo, la diligencia de quien te contrata. Comer un bocadillo sentado en el suelo mientras el equipo técnico y el resto del artístico comen sus dos platos bajo una carpa con mesas y sillas y camareros y bebidas frescas y postre y café te da ganas de comértelos a ellos. Muchas veces, cuando ésto te pasa en Julio, bajo un sol de justicia, vestido de soldado medieval con tu camisola de lana, tu cota de malla de 12 kilos y tu armadura de metal convertida en microondas, sin una sombra en kilómetros, con el agua en cajas igual de calentitas que tú, o en diciembre con un pantalón corto, una camiseta y unas chanclas, te dan ganas de dejarlo para siempre. Y por supuesto, que no le pase nada al atrezzo del que TÚ tienes que hacerte cargo mientras tanto. Que acabe un rodaje en el que llevas maquillaje hasta en la ropa interior y no tengas un sitio donde limpiarte. Que te citen a las 06,30 de la mañana con 3 ó 4 horas de antelación porque nos pagan por jornada y las horas que estés dan igual, cansa. Mucho. Que quien te tiene que ayudar (coordinador de tu agencia, ayudante de dirección o de producción...) te trate a patadas y con un complejo de superioridad en muchos casos exacerbado, es insultante. Que se le eche la culpa de todos los problemas a la figuración sin tenerla, cabrea, igual que cuando el profe te castiga a ti en clase porque está hablando otro (por lo general, el equipo técnico y sobre todo, los actores, quienes parecen no entender en absoluto el significado de la palabra “silencio”). Tener que repetir una escena 18 veces porque el amiguete del protagonista es incapaz de recordar o decir bien una frase, tiene delito. Podría seguir, pero ya es bastante.
Pero no lo único, porque hay otros campos más áridos: los “legales”: firmar el contrato cuando llevas media jornada de trabajo y que especifique unas condiciones diferentes a las que te habían confirmado desde la agencia. O realizar el trabajo firmando sólo un parte de asistencia y tener que ir días después a la agencia a firmar un contrato en el que no sabes lo que van a especificar. Que te hagan renunciar a tus derechos de imagen como única opción para poder trabajar. Que tu trabajo ya hecho no se te pague porque se ha caído en la sala de montaje. Que hagas figuraciones especiales o con frase y no te las paguen. Que hagas horas extras y no te las paguen. Que hagas horas nocturnas y no te las paguen. Que trabajes en fin de semana y no te lo paguen. Que trabajes en festivo, y no te lo paguen... Que las 11 horas pactadas se conviertan en 17 y no te den de comer porque “no estaba previsto”. Que hagas una “colaboración” (un trabajo no remunerado) y te hagan firmar un contrato con unas condiciones leoninas completamente ilegales. Que la agencia tarde en pagarte más de lo pactado, mucho más; en ocasiones, meses (por dios, que son 30€...). Que para cobrar 25€ tengas que ir a la agencia a por un cheque, ir a un banco específico a cobrarlo, además de haber pagado el traslado hasta el lugar de trabajo, lo cual hace que los 25€ se queden en 20€ o menos. Que te hagan trabajar con tu propia ropa sin pagarte el correspondiente plus y les importe un pepino que un decorado mal terminado te haga un siete en TU camisa. Que la situación económica provoque que cada vez haya menos trabajo y miles de parados dispuestos a hacerlo sin intención de convertir este trabajo en su oficio. Que hayan aparecido las películas y series “low cost”, que lo único que significa es que por tu trabajo te paguen la mitad de lo que se pagaba hace 3 años. QUE NO TENGAMOS UN CONVENIO del que echar mano ante cualquiera de los abusos que cometen con nosotros. Que las productoras no tengan ni puñetera idea (ni parezca importarles) de lo que las agencias de figuración y ETT's hacen con su dinero. Que en ocasiones tengamos dos intermediarios (ya es malo tener uno) porque las agencias de figuración no se han reconvertido en ETT's. Que no haya ningún tipo de profesionalización (lo cual significa que prácticamente cualquiera puede ser contratado para este trabajo, por ejemplo, ésos que aparecen en las series mirando fijamente a la cámara, o con el reloj puesto y un móvil fosforito asomando por un bolsillo en el siglo XVI, o siendo completamente incapaces de tener una gestualidad natural sin hablar o cuchichear, los que se mueven cuando no deben y se quedan quietos cuando se deben mover, los que quieren hacer miles de fotos de decorados cuando está prohibido, o quieren hacérselas con l@s actores/rices cuando están en su momento de mayor concentración, los que se quejan absolutamente de todo en el momento más inoportuno, los que no se quejan absolutamente de nada aunque les pisoteen, todos ésos que desprestigian esta preciosa profesión). Porque ésto es un oficio, somos muchos los profesionales que sabemos lo que hacemos, pero todos cobramos lo mismo.
Hay más, mucho más.
Por supuesto, también quiero agradecer a las agencias y producciones que nos tratan como dios manda ese trato. Hay agencias que pierden trabajos porque la productora quiere pagarnos demasiado poco, y a la misma agencia le avergüenzan las cantidades. Hay equipos que nos tratan de igual a igual, sin ningún tipo de diferenciación entre trabajadores. Hay coordinadores de figuración que se dejan la piel por nosotros y se parten la cara con quien sea necesario cuando se cometen abusos. Hay agencias por las que haríamos cualquier cosa y rodajes donde da gusto ir a trabajar. Hay, sobre todo, compañerismo, mucho compañerismo, que es lo único que en ocasiones te hace seguir adelante y no tirarte en un rincón a llorar.
En definitiva, somos un colectivo denostado, mudo, del que se abusa sin control... ORGULLOSO DE SU TRABAJO. Y que cotiza, por supuesto. Y que hace que una producción pase de ser ridícula a majestuosa. ¿Qué sería de “Gandhi” sin los 300.000 figurantes que marcaron un récord?, ¿qué, de “La guerra de las galaxias” sin todos esos clones blancos e históricos que llevaban a un figurante dentro? Las horas y horas de preparación, vestuario, maquillaje, sudor y magulladuras de cientos y cientos de orcos NO virtuales hacen que “El señor de los anillos” no parezca un videojuego. Todos ésos que a diario vemos durante horas en cientos de anuncios publicitarios. El abuelo eternamente sentado en una mesa del Bar Reynols que hace creíble un vecindario. La costurera de las Galerías Velvet que -ahí va, cómo mola- sabe coser. El poli de la comisaría del barrio del Príncipe que parece que te podría detener en cualquier momento. Las señoras que aman para siempre dentro de una talla menos a la suya para que parezcan sacadas de las fotos de boda de tus padres. Los cientos de personas que corren despavoridas por la Puerta del Sol cuando suenan unos disparos. Los enfermos y las enfermeras que les cuidan. Los camareros que llevan la bandeja como si lo hubieran hecho toda su vida. Los cientos, miles de personas que día a día se sientan detrás de los protagonistas, pasean por la calle cruzándose con ellos, que llenan un ascensor para que una escena sea más cómica, que sangran y mueren para que un accidente resulte real, que se pelean a espadazos en el medioevo o disparan rifles en la Guerra Civil, que le dan una somera réplica al actor para que un diálogo no se quede muerto... Todos ésos que saben lo que es falsear, enfilarse, rellenar, el moaré, un wild track, actuar con mímica, acusar la acción de los actores, los colores prohibidos en el vestuario, que un gesto mínimo se multiplica por 10 si estás a un metro de la cámara en vez de a cuatro. Todos ésos cuya marca es una frase que no se oye porque están a 15 metros del actor. Todos ésos que no se afeitan o no se tiñen el pelo para mantener el perfil requerido, y que informan a todas las agencias de figuración cuando cambian de apariencia para evitar sorpresas. Todos ésos que enseñan a sus compañeros nuevos a actuar frente a una cámara para evitar repeticiones innecesarias. Todos ésos que hacen todo éso por 27,14€ la jornada. Todos ésos que simplemente están ahí, realizando un buen trabajo, así lo atestiguan. Somos trabajadores, y como tales, merecemos un respeto y unas condiciones dignas.
Muchas gracias por haber leído esta lista. Y una última puntualización: quiero hacer ver que no es una lista de quejas, sino mera información sobre un gremio del que sólo familiares y amigos saben en qué condiciones trabaja.

lunes, 2 de junio de 2014

Cine, cine, cine...

¿Sabías que...?
Cornejo ha participado con su vestuario en varias películas nominadas o premiadas con el Oscar al Mejor Vestuario, como "Shakespeare in love", "Doctor Zhivago" o "Gladiator".
Lo que la gente no sabe es lo sumamente incómodos que suelen ser sus ropajes. Oh, si, súper realistas, pero incómodos.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Canciones desapercibidas.

Lo que me gustaron estas cancionazas, tú. Y lo que me gustan aún. Sé que algunas las repito, pero ¿quién no escucha mil veces las canciones que le ponen banda sonora a su vida?

Rebeldes sin pausa featuring Mercedes D. - "Imagine it"

Roser - "No vuelvas más"


Nik Kershaw - "The riddle" (Extended Version)

Midge Ure - "Wastelands"

Miguel Bosé - "Partisano"

Ultravox - "Lament"

Depeche Mode - "A question of lust"

Yazoo - "Winter kills"

Mylene Farmer - "Ainsi soit je"

Agnetha Fältskog with Justin Hayward - "The angels cry"

Abba - "Cassandra"


Frida - "To turn the stone"

Modern Talking - "There's too much blue in missing you"


Fangoria - "La razón de vivir"


Tiromancino - "Due destini"


Gianluigi de Franco - "Una vela nell'azzurro"

Ana Torroja - "Te he querido tanto"


Mecano - "El mapa de tu corazón"

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mi barrio gay

Grand Mother Very Old Woman Royalty Free Stock Photo - Image: 18330685Cuando me mudé a Lavapiés era un barrio de abuelitas viudas amedrentadas, a veces incluso aterrorizadas, por la amenaza inmigrante. Los chinos y magrebíes se habían adueñado de las tiendas del barrio y lo habían convertido en el mercado de baratijas y ropa barata de Madrid. Ellas les miraban de lado y murmuraban sobre esos marroquíes de mierda, se santigüaban al ver pasar a un negro de 1,95 con el top-manta al hombro, escupían gargajos densos y asquerosos al pasar por delante de los "chinos" (las tiendas, no las personas, claro).

Y también comenzaron a aparecer solteros. Muchos solteros. Entre ellos, yo. Las abuelitas estaban encantadas, porque los solteros les subíamos la compra a casa, les cambiábamos las bombillas fundidas, les ayudábamos a abrir la puerta cuando el fac se ponía rebelde. Claro que las abuelitas no sabían que todos esos solteros éramos gays. Si se lo hubieran imaginado, los gargajos habrían cambiado de dirección y se habrían santigüado al pasar por delante de nuestras puertas.

Lavapiés era el barrio de los gays -ejem- pobres. Chueca y alrededores estaban prohibitivos en todos los aspectos. El piso que en Chueca costaba 240000€ en Lavapiés costaba 105000. El café que en Chueca costaba 200 pelas en Lavapiés costaba 110. Poco a poco fue creándose en el barrio una comunidad gay encantada de tener en la puerta de su casa 3 terracitas y un DIA.



Sin saber por qué, supongo que porque Chueca es una mariconada, esa comunidad gay fue pasando poco a poco a ser una comunidad "osa". Para los que no lo saben, los "osos" son esos gays grandes, muchas veces gordos, peludos, y sobre todo, hiper masculinos (menos cuando están más de 3 juntos) que no gustan de mezclarse con el resto del ghetto gay. Ellos viven a su aire, más que nada porque todo ese vello y toda esa carne les hace sudar como bestias. Y Lavapiés era el sitio perfecto para mezclarse sólo entre ellos, con su ambientillo medio hippy pasado, sus precios asequibles, sus solteros que pasan del ambiente gay. Y como las abuelas ya estaban muertas (dios las tenga en su gloria) o se habían ido a vivir con sus hijos a San José de Valderas, había mucho sitio y muchísimos más solteros que huían del alboroto y el ghetto de Chueca.



Pero ay, las modas son como son, y se ha debido correr la voz. Hace 5 años que no salimos de la crisis, y ahora los gays que antes vivían en su pisito de Chueca con su perro de aguas ahora ya no se lo pueden pagar solitos. Toda una nueva generación de gays se está trasladando a Lavapiés. Bajas al Rastro los domingos y está lleno de parejitas. Te sientas en una terraza de un bareto de mala muerte y parece un sitio de ambiente. Y la cuestión es que, entre los precios asequibles, la apertura de algún que otro sitio gay en el barrio y la pátina cultureta que siempre ha tenido y mantiene, esta nueva generación de veinte y treintañeros se están adueñando de a poquitos. Los chinos, magrebíes, negros enormes siguen ahí. Pero los nuevos "inmigrantes" son hipsters y gafapastas que van por la calle de la mano y se besan en las esquinas. Ya no somos el Barrio Chino de Madrid; ahora somos "Chueca-2".



A las abuelitas que quedan, a los heteroplanos descuidados, a los marroquíes que no saben lo que es un marica más que cuando vivían en Tánger y había 2 euros de por medio... ¡cuidado! El mariconismo madrileño se extiende. Y ya era hora, coño.


viernes, 6 de septiembre de 2013

La guerra de los mundos (la de mentira)

Ésto es para tener una hora y media por delante y escuchar. Escuchar.
Cuando tenía 10 años, mi cuñado (sip, ya tenía un cuñado, aunque no estuvieran casados) se compró este disco. Así, en español, en una versión que no tiene nada que envidiar a la original, pero con las canciones en inglés originales, con el fantástico Justin Hayward y la maravillosa Julie Covington.
La primera vez que lo escuché estaba sólo en casa. Cada vez que mis hermanos compraban un disco lo escuchaba con hambre, daba igual lo que fuera.
Y éste no tenía dos rombos, pero me hizo llorar con el destino de Carrie o del Hijo del Trueno, la locura del párroco, la esperanza del artillero, la tristeza del periodista ante la visión de la tierra roja o la desolación de su adorado Londres..., y también me hizo mearme en los pantalones de miedo, con el huuull-laaa de las máquinas, el sonido de la puerta desenroscándose, el rayo de fuego, la sorpresa y desesperación del astronauta, las enormes cosas babeantes, ese tentáculo rozando la bota... y porque mi imaginación voló con la música, con la narración de la historia del exterminio de la Tierra. Y ese final abrupto que te deja con el vello erizado y los ojos abiertos, esperando oir en unos segundos el aullido de las máquinas.
Un niño de 10 años llorando sentado en el suelo delante de dos altavoces.
El Rock, en sus múltiples vertientes, siempre ha sido capaz de expresar sentimientos profundos, sensaciones reales. Y ésta es una de las mejores muestras.
Siento no haber encontrado una versión con mejor calidad. Es lo que hay. O una con las canciones subtituladas. Cachis. Ah, y tiene 3 saltos (está grabado del vinilo, que era doble). Algunos de los saltos duran hasta 5 minutos... Grrr.
Para los más curiosos: en la versión original el narrador era Richard Burton, y en la latina, Anthony Quinn. Toma ya. Y si, el artillero os suena (sumamente joven jejej) porque es Luis Varela.

The chances of anything coming from Mars are a million to one... but still they come!

Jeff Wayne - "The war of the worlds" (Versión española)